Mes de agosto, vacaciones, la época perfecta para perderse y descubrir lugares donde no has estado nunca, transitando por carreteras estrechas y empinada, por las que no se puede ir demasiado rápido, pero como no tenemos demasiada prisa se puede disfrutar de nuevos espacios.
Voy con mi pareja, es una zona a la que nos desplazamos habitualmente y hemos pensado ir a un pueblo que nos gusta desde el lugar de playa en el que estamos pasando unos días.
Google Maps nos ha indicado esta carretera, pero creo que es a los únicos a quienes se lo ha dicho por qué no pasa nadie ni en nuestro sentido ni por el contrario y ya hace un buen rato que estamos circulando, pero no tenemos ninguna prisa, aunque tan cerca de lugares de playa muy concurridos y en esta época del año que se pueda disfrutar de esta tranquilidad en la carretera resulta extraño.
Hemos salido de día pero la luz se va desvaneciendo lentamente y los árboles que rodean la carretera empiezan a difuminarse lentamente. Ya no se ven los detalles, tan sólo el conjunto, pero se puede percibir el color, verde intenso, de la vegetación, no muy alta pero espesa, que nos rodea.
Vamos subiendo y las curvas se hacen más cerradas y el trayecto me resulta largo para ir a un lugar que creíamos más cercano y hacemos algún comentario sobre la famosa guía que nos ha llevado por allí, pero también está bien encontrar lugares tranquilos después de tantos días de tantos donde el silencio es casi un lujo.
Al salir de una curva la vemos, aparece ante nuestros ojos, aunque no es una aparición porque nosotros hemos ido hacía ella, una chica con un vestido blanco, parece más bien un camisón de dormir antiguo, con una maleta a sus pies, peinándose una larga melena con un cepillo.
La luz es muy tenue, pero al tomar la curva la iluminan los faros del coche y la vemos claramente. Está en una explanada sin vegetación al borde de la carretera. Son unos segundos, pero no puedo apartar la mirada incrédula no de ella durante este corto espacio de tiempo, parece una aparición, tal vez, seguro, de otro tiempo, de otra época.
No decimos nada, ni una palabra,  ni siquiera nos miramos y seguimos circulando guardando para nosotros mismos el efecto de esta visión. Yo pienso que realmente no lo he visto, que ha sido mi imaginación, tal vez debido a la tranquilidad, de la luz suave, de algún sueño reciente que no recordaba, como la inmensa mayoría de sueños que tengo que desaparecen en un olvido del que sólo queda una impresión de lo que me ha hecho sentir, quizás ………., no lo sé, quizás estoy soñando, un sueño tan vivido que lo creo real.
Le mente se llena de preguntas sobre ella, sobre quien puede ser, que hace en ese lugar apartado, sobre su apariencia fuera de nuestra época, peinándose 
……….. 
Por la carretera veo unas luces, ya es casi noche cerrada y esta visión queda ligada a la anterior. 
Porqué pienso esto ?, porque me ha impresionado mucho encontrar y ver algo que no buscaba ni podía imaginar que vería y esa luz que en cualquier momento me parecería normal ahora me inquieta y sobresalta. 
El silencio se hace aún más tenso hasta que la luz se cruza con nosotros y podemos ver que es un coche.
Yo creo que he hecho un profundo suspiro y sospecho que ella también. Cuando nuevas luces se van acercando, una, dos, tres y cuatro ya no tengo la misma sensación de estar en un espacio extraño, desconocido y ya puedo vislumbrar las luces de una población no muy lejos de aquí, ahora sí hablamos y nos miramos.
Los dos hemos visto lo mismo, no es una imaginación mía, ni de ella, hemos visto lo mismo y hemos compartido las mismas sensaciones de miedo, de inquietud, de temor, de estar en un lugar desconocido y perdido en el que los personajes que viven vienen de otras épocas.
No paramos de charlar al ver que seguimos en el mismo mundo del que hemos salido hace una media hora, nada ha cambiado, aunque confesamos ambos haber pasado mucho miedo, un miedo desconocido hasta ese momento y al ver que todo sigue igual, igual que antes de verla a ella, nos hace decir muchas tonterías que salen del miedo, de sentir ridículo por haber imaginado tantas cosas extrañas.
Es curioso cómo puede sentir excitación al ver que todo sigue igual o como 
Google Maps puede llevarnos por lugares tan extraños tan cerca del lugar donde vivimos, pero tengo que reconocer que a mí me ha llevado varias veces que tal vez contaré en otro momento.


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