Quizás como un viejo árbol,
viejo para quien lo ve.
Quizás como un bello pájaro,
bello para quien lo mira.
Quizás como una suave brisa,
suave para quien la siente.

Quizás como este pequeño pedazo de corteza,
pequeño para mi al encontrarlo,
pequeño porque me llevo a imaginar un inmenso árbol,
con un incansable contorno de corteza.
El pequeño pedazo se convirtió,
mientras le deslizaba la yema de los dedos,
suavemente,
se convirtió,
me convirtió
en el espectador
de una visión
que me transmitió
una realidad solo sentida
por quien la imagina,
quizás imaginada,
quizás vivida.


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