El fuego da la textura, nunca la misma porque nunca se llega a la misma temperatura, ni la inclinación del soplete es la misma y cuando se llega al punto de fusión superficial se ve correr la plata liquida por la superficie de la pieza. Un poco más y se convertiría en una bola brillante, liquida.

Son unos momentos que me resultan mágicos y jugar con la improvisación del momento.

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